Japón, Viaje 2016

De nuevo soñando con Ghibli

Hoy sí, hoy quisimos empezar el día bien temprano para poder, de una vez, aprovechar el desayuno del hotel que tenemos incluido y que hasta ahora se nos había hecho imposible.

Hay bastante variedad, tanto si decides desayunar al estilo japonés como si prefieres algo más occidental. Puedes llenarte un bol de arroz calentito y añadirle varios ingredientes como tortilla, salchicha, pescado, diversas verduras, etc. Por el contrario, siempre puedes prepararte un par de tostadas, coger algo de bollería industrial, que siempre suelen tener algo a primera hora y acompañarlo de café o zumo. En años anteriores siempre solíamos mezclar un poco de todo, así que hicimos algo parecido.

Tras desayunar nos pusimos en marcha, a eso de las 9:00, hacia la estación de Ueno, ya que necesitábamos acudir a alguna oficina de JR (Japan Rail – línea de transportes) para reservar asientos en todos los trayectos que vamos a hacer en Shinkansen (tren bala) durante todo el viaje. Son un total de 19 reservas y la chica que nos atendió se tiene ganado el cielo, la verdad, porque estuvo como media hora solamente con nosotros. Menos mal que lo trajimos todo bien anotado en papel para facilitarle un poco las cosas y no tener que andar consultando horarios o fechas sobre la marcha.

Por cierto, de camino a la estación, pasamos justo delante del parque Ueno y pudimos contemplar el lago Shinobazu repleto de flores de loto gigantescas asomando casi un par de metros por la superficie del agua. Una estampa realmente impresionante, aún más con el templo Bentendo asomando al fondo.

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Nuestro siguiente destino pretendía ser, al fin y de una vez por todas, visitar la Tokyo Sky Tree, una torre de radio de más de 600 metros de altura que posee un mirador desde el que se consiguen unas vistas espectaculares de la ciudad. El problema es que el día estaba bastante nublado y cayó una tormenta a los dos minutos de entrar en el edificio que se encuentra a los pies de la estructura, así que decidimos posponerlo para otro de los días de Tokio.

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Como no hay mal que por bien no venga, paseando por la galería de restaurantes y tiendas del edificio de la torre, encontramos una cafetería muy peculiar, el Moomin House Café. Seguro que casi todos conocéis a los simpáticos Moomin, personajes de una famosa serie de animación con el mismo nombre. El sitio estaba muy bien ambientado y decorado y pudimos tomarnos unos cafés acompañados de Mamá Moomin y de Snufkin, además de unas tortitas deliciosas para acompañar con varias salsas.

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Como estábamos bastante llenos, decidimos cancelar la hora de la comida, al menos por el momento, y dirigirnos al destino principal del día: el Museo Ghibli.

Es la tercera vez que visitamos este mágico lugar, así que poco hay que podamos contar ya, a parte de que han remodelado y restaurado parte del complejo además de añadir alguna nueva exposición. Cómo sabréis muchos, está prohibido tomar fotos dentro del edificio, así que solamente hemos podido utilizar la cámara en en exterior. La decoración y distribución de cada sala tiene un nivel de detalle impresionante, sin dejar nada al azar. Homenajes a cada película del estudio y a la propia filosofía de la compañía, es un lugar que nadie debe perderse si visita Japón, haya visto o no las películas…aunque ya deberíais haber visto alguna!

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Hablando de películas, se estrenó un nuevo corto, o al menos fue un estreno para nosotros, porque viendo algún cartel a posteriori, parece que data de 2002. De todos modos, mereció muchísimo la pena verla ya que trataba sobre un reencuentro muy especial entre dos de los personajes más famosos de una de las películas (si no la más) también más famosas de Miyazaki.

Y hablando también de películas famosas de Miyazaki, una de las salas del museo está prácticamente dedicada al Gatobus (guiño, guiño). Tan dedicada, que en el centro hay uno prácticamente a tamaño real (o lo que se supone que sería su tamaño real) en el que pudimos incluso sentarnos dentro a descansar.

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Antes de irnos del museo y como habíamos cancelado la comida anterior, decidimos hacer una especie de merienda con unos perritos calientes con salsa de pepinillos que estaban de muerte, acompañados de una soda ramune en uno de los bares del recinto y así aprovechamos para darles un respiro a nuestros pies. Tercera vez que estamos aquí y tercera vez que tomamos soda ramune prácticamente sentados en el mismo lugar.

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El siguiente objetivo fue fallido. Habíamos hecho una reserva desde España para asistir a un evento en Odaiba en el que probar distintas experiencias de realidad virtual llamado Project i-can. El caso es que teníamos reserva para las 18:00 y no aparecimos por allí hasta las 18:30, por lo que la puntualidad japonesa nos penalizó y ya no pudimos entrar. Intentaremos acordar otra cita para alguno de los siguientes días que estemos en Tokio…crucemos los dedos, porque la cosa prometía ser bastante divertida.

Ya que estábamos en Odaiba, aprovechamos para darnos un garbeo por las numerosas tiendas de ropa dentro del edificio Diver City y como no, hacerle una vez más la obligada visita a mi querido Gundam, que cuanto más tiempo lo admiro, más impresionante me parece.

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Para cenar, y como el día de hoy parecía totalmente un “remember” en toda regla, decidimos ir al restaurante Premium Sushi Train Kaio (qué nombre más amigable, eh?), otro lugar más al que somos asiduos cada año que venimos. Mismo sistema que el que comentamos anteayer, pides comida a través de una aplicación en una tablet y te va llegando en una bandeja por unos raíles situados al lado de la mesa, con la diferencia de que en este caso, la bandeja tiene forma de tren bala. Podéis ver un vídeo en nuestro Instagram en el que nos llega uno de los trenecitos con su plato de sushi encima :). Los precios de los platos oscilan entre los 120¥ y los 600¥ cada uno (entre 1€ y 5,20€ aprox.) siendo la mayoría de no más de 300¥ por lo que sigue saliendo super rentable comer en estos sitios. Recordad que el agua en prácticamente todos los restaurantes es gratis! Esta vez en lugar del menú, subimos la foto de la torre de platos que dejamos allí…y ojo, porque lo nuestro es un aperitivo en relación a la cantidad que ingieren de media los japoneses en estos sitios.

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El día se terminaba y antes de abandonar la isla de Odaiba no pudimos dejar pasar un viaje en la noria…que creo que no me subía en una desde la Semana Negra de Gijón de hace doscientos años por lo menos. ¿No hace falta que comentemos nada sobre las vistas desde allí arriba, no? Las fotos a través del cristal no hacen justicia al panorama real, pero bueno, al menos queda el recuerdo.

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No hay más que contar del día de hoy, el resto son trenes y caminatas de regreso al hotel, aunque como parece ya tradición, sí que dejamos la instantánea de los snacks y café con los que terminamos cada día.

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Mañana más cosillas, aunque os adelantamos que cenaremos en un restaurante un poco peculiar. ¿Pistas? ¿Os suena Resident Evil? ¿Street Fighter? ¿Megaman?

Mañana más 😉

4 thoughts on “De nuevo soñando con Ghibli”

  1. Bueno, bueno… La cafetería de los moomins me deja sin palabras, no falta detalle, me encanta!!! Me traeis a mama moomin gigante?? 😉 Jejeje

    A seguir disfrutando chicos, besos :*

  2. Moomins!! Waa la cafetería mola un montón, ademas los dibujos de los cafés están perfectos O_O !

    Ghibli *_* ese museo es para ver un día si y otro también, tiene que ser taan mágico, curioso que casi comierais en el mismo sitio XD

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