Japón, Viaje 2016

Japón instantáneo

El día de hoy comenzó como ayer, es decir, perdiéndonos de nuevo el desayuno del hotel. Parece que el reajuste horario se está tomando su tiempo esta vez…pero no pasa nada, lo importante es descansar bien para afrontar cada día con la suficiente energía.

A eso de las 10:30 salimos del Hotel Edoya para ir directamente al primer Family Mart disponible donde compramos un par de onigiri de atún con mayonesa, como los que os enseñamos ayer. La verdad que están deliciosos y entran bien a cualquier hora del día, además parece que no nos apetecía algo dulce por el momento. Para beber decidimos probar un té verde frío que vemos muy a menudo acompañando a los japoneses en su día a día. El té verde caliente acompañando una comida o una cena, nos gusta, pero en frío y para desayunar…no tanto. Es una bebida amarga y sin azúcar y esperábamos algo del estilo del Nestea pero con té verde, así que tuvimos que comprar una botella de agua en su lugar.

Con el primer objetivo cumplido nos dirigimos a la estación de Metro de Suehirocho, en Akihabara, para tomar un tren hacia Asakusa. Siempre hemos visitado Asakusa al menos un par de veces en cada viaje y esta vez no iba a ser menos. Estuvimos allí anteayer cuando presenciamos los fuegos artificiales del río Sumida, pero con la masificación de gente que había no pudimos tomarnos nuestro tiempo para admirarlo como se merece.

Nada más salir de la boca del Metro no hace falta caminar más que unos escasos pasos hacia la derecha para encontrarte con la gran puerta Kaminarimon, que da entrada a todo el complejo del Templo Senso-ji. Según cruzamos la puerta ya nos encontramos con una gran calle central con multitud de tiendas de comida y regalos a ambos lados, todo repletísimo de gente. Nuestra misión aquí, más que contemplar el propio templo en sí, era hacernos con las famosas galletitas rellenas de anko (pasta dulce de judías rojas) que tanto nos encantan.

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El Sol era abrasador a estas horas, así que buscamos un poco de sombra en una zona del recinto en la que poder sentarnos un rato a descansar mientras disfrutábamos de nuestras queridas galletas, al son del canto ensordecedor de las cigarras en verano. Un Sol que duraría poco más porque minutos más tarde nos cayó encima una tormenta, aunque nos dio tiempo a cobijarnos en una galería de tiendas justo en una de las salidas del complejo del templo.

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Aprovechamos entonces para echar un vistazo, al tiempo que refrescaba el ambiente afuera, que ya hacía falta. Nos tocaba esperar un buen rato hasta que la tromba de agua amainase, así que decidimos adelantar la hora de la comida al ver un puesto de brochetas de pollo con una pinta espectacular. Se llamaban Benkai Gushi, cuyo significado desconozco completamente, pero el sabor era delicioso. Se compone de tres trozos de pollo con patata, cuyo nivel de picante aumentaba según el color, como se puede apreciar en la foto.

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De la que salíamos de la galería, vimos un puesto en el que vendían Melon Pan relleno de helado que decidimos dejar para otra ocasión pero…menuda pinta! Ahora tocaba dirigirse a la estación de Metro de Asakusa, en la que tomamos rumbo a Shibuya para, una vez allí, tomar la línea Toyoko que nos llevaría a Yokohama.

Yokohama es un destino que trajimos apuntado en ocasiones anteriores pero que por diversas causas nunca llegamos a visitar, así que como a la tercera suele ir la vencida, pues esta vez no pudimos dejarlo pasar. El trayecto debería haber sido de unos 30 minutos si hubiésemos cogido el tren express, peeeero cogimos el tren local por error y tardamos, no sé, ¿tres años? De todas formas, llegamos a Minatomirai (Yokohama) sobre las 15:15 según rezaba el reloj de la noria que está en el pequeño parque de ocio Cosmo World, que nos encontramos nada más salir de la estación.

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Continuamos caminando por la bahía de Yokohama, un lugar muy bonito y que nos recordó mucho a Odaiba, uno de los sitios que más nos gustan de Tokio. Tras pasar un pequeño parque de atracciones, cruzamos un puente que nos llevaría a nuestro destino principal del día, el Cupnoodles Museum. Se trata de un museo dedicado a los famosos fideos instantáneos de origen japonés, que cada vez consume más gente de cualquier parte del mundo. Están riquísimos, tienes multitud de sabores a escoger, solo necesitas agua caliente y en tres minutos lo tienes listo para comer.

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En la primera parte de la visita pudimos conocer un poco acerca de la historia de este tipo de comida y de su creador, Momofuku Ando, además de poder contemplar todos (o la mayoría) de los envases comercializados desde 1971, fecha del primer “Chicken Ramen” a la venta.

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Un poco más tarde, nos tocó subir al piso superior para participar en la parte principal de la visita…pudimos crear nuestro propio Cup Noodles! Al entrar a la sala comenzamos comprando un par de vasos en blanco y después de que nos sellaran la parte de arriba nos fueron distribuyendo por las diferentes mesas para poder ponernos manos a la obra y empezar a diseñar nuestro propio envase. Con unos rotuladores situados en el centro de cada mesa, hicimos lo que pudimos y pintamos lo que supimos para dejar listo nuestro bote de fideos totalmente personalizado. Por alguna extraña razón escribí mal la fecha en la parte de abajo y para mi era 21 de Agosto…vete a saber.

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Después nos fuimos a otra cola para aguardar nuestro turno en el que podríamos decidir qué ingredientes llevarían nuestros noodles y creemos que nos quedarán bastante bien…aunque es posible que yo me haya pasado un poco con el picante. Tenemos tres meses para comerlos antes de que caduquen así que, ya os contaré. Para terminar, nos facilitaron una bolsa hinchable en la que introducir nuestra obra para que quedase bien prensada y lista para transportar.

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Tras comprar alguna pijadita en la tienda de recuerdos, nos fuimos del museo y aprovechamos para dar un largo paseo por el puerto antes de volver a la ciudad. Necesitábamos algo para picar, así que paramos en una tienda combini (son tan recurridas) para comprarnos un calpis (soda) y una bolsa de patatas con sabor a pizza con queso….y llevaban queso literalmente!

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Íbamos de camino al estadio de béisbol de los Yokohama Baystars, equipo local cuando en un parque justo en frente vimos una aglomeración de personas con sus teléfonos móviles cazando Pokémon y con la esperanza de encontrar un Pikachu, nos unimos a ellos. No he visto tantos Rattata juntos en mi vida XD. Es gratificante ver a personas desde los 15 a los 60 años de edad (o más) tan volcados con un juego así. Que conste que a diario vemos muchísima gente jugando a Pokemon Go por aquí, pero nunca vimos una concentración tan grande.

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Tras ver el estadio, nos dirigimos a China Town para cenar. Siguiendo una recomendación vista en Internet nos decidimos por un restaurante llamado Dalian en el que pedimos gyoza fritos, cerdo agridulce y pollo frito con salsa picante. Todo estaba espectacular y nos atendieron rapidísimo. Os dejamos un par de fotos del menú.

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Tras dar una vuelta por el barrio chino, nos pusimos en marcha de regreso a la estación para tomar el tren de nuevo hacia nuestro Hotel. Los pies empiezan a avisarnos y es que un viaje así no da tregua y hay que estar al pie del cañón cada día. Agotador pero tremendamente satisfactorio a partes iguales, está siendo nuestra mejor experiencia en este país.

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Hoy nos despedimos, como siempre, con nuestro café Boss y unos snacks de Kit Kat con sabor a té verde y con fines benéficos, ya que se recauda una parte para ayudar a los damnificados en el pasado terremoto de Kumamoto.

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Mañana volveremos a visitar el Museo Ghibli, a ver qué nuevas sorpresas encontramos.

Matta ne!

12 thoughts on “Japón instantáneo”

  1. Joder, si me tengo que hacer un dibujo yo, no paso del 6 y el 4…
    La comida del Dailan tiene una pinta…
    Que descanséis, chicos!

  2. Cómo mola lo de hacer vuestros propios noodles!! Aunque yo no se si me los comería jejeje. A descansar y seguir disfrutando :*

  3. Aída ya dice mi sobrino Javier que están planeando un viaje a Japón y yo les he dicho que desde luego tienen que contar con vuestra experiencia también les he dicho del enlace para que vayan viendo vuestras experiencias sois tremendos si no existierais tendríamos que inventaros

  4. Muy chulos los relatos chavales, tenéis que dejar la informática 😛

    PD: Fon, de noche te paso mi cuenta para que me saques unos pikachus

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