Japón, Viaje 2016

Más Akiba, más Ghibli

Comienza nuestro segundo día en Japón y lo hace sin prisas, hemos querido aprovechar para dormir algo más y reajustarnos después del viaje. Con “algo más” nos referimos a perdernos el desayuno del Hotel, que sirven de 8:00 a 9:30, pero vamos…a las 10:30 ya estábamos saliendo por la puerta para ponernos de camino a un Family Mart para comer algo que nos diese un poco de energía mañanera.

Una de las cosas más importantes y que más se suele echar de menos cuando te vas de este país es la comida. Y no me refiero solamente a la que sirven en restaurantes, si no también a los dulces, las chucherías, los millones de bebidas diferentes, etc. Habían pasado dos años y no podíamos esperar para volver a hincarle el diente a nuestro querido Melon Pan. Creo que ya lo habíamos comentado en algún post de años anteriores, pero por si acaso, el Melon Pan es una especie de pan dulce con una fina cobertura ligeramente crujiente y está delicioso. Desconozco si lleva algo de melón en sus ingredientes pero desde luego no se detecta en su sabor, que viene a ser parecido a un bollo suizo pero más sabroso.

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El Sol ya empezaba a darnos golpes a estas horas de la mañana mientras seguíamos paseando por Akihabara. Quisimos darnos una vuelta por el “barrio eléctrico” ya que, al ser domingo teníamos entendido que acudía mucha más gente e incluso cortaban parte de la calzada al tráfico para que cualquiera pudiese caminar libremente por ella. Bien, había mucha más gente que el día anterior, sí…pero la carretera seguía abierta, lo que supuso tener las aceras un poco más congestionadas. Desconocemos si solamente ocurre en determinados días al mes o no se cerraron las calles hoy por algún motivo concreto. De todas formas, nada nos impidió seguir explorando y ojeando nuevas y ya conocidas tiendas para ir pensando en posibles compras. Desde videojuegos clásicos a figuras de colección, aquí hay catálogo para todos los gustos y es imposible que no encuentres algo que te guste y tarde o temprano terminarás cayendo y prepararás suficiente hueco para la maleta de vuelta. Sí es verdad que Akihabara no es competitiva en precios respecto a otros lugares en términos generales y sirve más de sitio de referencia para luego rebuscar en otras tiendas menos conocidas, pero tampoco es razón para vetarla como hace mucha gente. Si estás aquí, encuentras algo que te gusta y te lo puedes permitir, adelante.

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La hora de comer se acercaba, así que nos pusimos a buscar algún lugar para hacer lo propio. Esta vez no lo teníamos del todo claro, así que entramos en un edificio de los muchos que tienen varias plantas dedicadas a restauración con bastante variedad en cuanto a comida. Finalmente nos decidimos por un restaurante de okonomiyaki en el que nos sirvieron uno que en su carta ponía como el especial de la casa. Llevaba calamar, gambas, cerdo y pulpo. A parte, claro está, de los ingredientes principales de un okonomiyaki como son el repollo, la harina o el huevo. Es un plato que no te puedes perder bajo ningún concepto si viajas a Japón, está riquísimo y los hay para todos los gustos. Como plato adicional, pedimos unas gyoza, que son unas empanadillas hervidas, rellenas de carne y verduras que nos gustan tanto…tanto…que para cuando quisimos sacar la foto, no quedaba ninguna.

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Listos para continuar, así que nos dirigimos hacia Roponggi para llegar a nuestro siguiente destino del día, una exposición sobre el Estudio Ghibli denominada “From Nausicaa to their newest work, The Red Turtle”, esto es, un repaso desde la película “Nausicaa del valle del viento” hasta el próximo estreno previsto para este mes de septiembre llamado “La tortuga roja”. Todo un homenaje al legendario estudio de animación a modo de carteles de cine, maquetas, figuras y merchandising de todo tipo. Lo malo, el precio, ya que 2300¥ por cabeza se nos antojó demasiado para una exposición tan corta y que encima no disponía de ninguno de los textos expuestos en inglés, lo que hace que la experiencia se vea mermada indudablemente. Estaba prohibido tomar fotos en toda la exposición salvo en la zona final, donde había un Gatobús tamaño adulto en el que poder sentirte como en el filme “Mi vecino Totoro” y otra gran sala en la que se mostraba una enorme maqueta de un barco volador inspirado en la película “El castillo en el cielo” que era realmente impresionante. Podéis ver un pequeño vídeo en nuestro Instagram para ver todo el mecanismo en movimiento.

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La exposición estaba situada en el edificio Tokyo City View, en su planta 52, por lo que pudimos retratar el panorama de la ciudad una vez había anochecido.

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Cuando anochece pasan dos cosas, baja la temperatura, cosa que se agradece aunque no refresque lo suficiente y empieza a apetecer una buena cena. Para ello nos fuimos a Shibuya, un lugar que siempre nos encantó por su genial ambiente. No podíamos pasar un día más sin probar una pieza de sushi, así que nos decidimos por un restaurante llamado Uobei, un “kaitenzushi” o lo que es lo mismo, un lugar donde te sirven el sushi en una cinta transportadora. Este tipo de restaurante es nuestro preferido para pedir sushi, puedes ir pidiendo poco a poco con total tranquilidad con solo pulsar un par de botones en una pantalla. Os dejamos alguna foto de varias piezas que pudimos probar, incluidos unos nigiris de hamburguesa con queso que, aunque sea un sacrilegio, estaba realmente bueno. Lo mejor de todo, el precio, ya que cada plato que incluía al menos 2 piezas de sushi cada uno, costaba 108¥, lo que supone menos de un euro. Mientras, en España nos cobran 2,50€ por dos nigiri de salmón, por poner un ejemplo.

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Pagada la cena, solo nos quedaba seguir paseando un rato por las calles de Shibuya para finalmente tomar el tren de vuelta a Akihabara y regresar al hotel, desde el que nos despedimos con un café Boss bien frío!

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¿Qué habrá mañana? No sé, pero necesito encontrar un Pikachu ya!

Taluego, cucos!

5 thoughts on “Más Akiba, más Ghibli”

  1. Akiba es el puto paraíso de los coleccionistas…
    Esa comida alimenta sólo verla. Ñam!! Hasta mañana mochileros.

  2. DIOS EL GATOBUS!!!!!

    El Melonpan tiene pinta de estar riquiiiisimo y que decir de el okonomiyaki, PINTAZA, creo que es uno de esos platos que le gustan a todo el mundo y que puedes modificarlo al gusto del consumidor.

    Que ganas de sushi me han entrado viendo esas fotos ^_^ argg que HAMBRE!!!!

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