Japón, Viaje 2014

Al mal tiempo, un paraguas!

Segundo día terminado y la lluvia vuelve a acompañarnos. Aunque parezca mentira, el mal tiempo nos está facilitando muchísimo las cosas respecto al viaje anterior, ya que el calor nos agotaba constantemente. Ahora, a no ser que caiga un buen chaparrón, abrimos el paraguas y a tirar millas fresquitos. Lo de fresquitos tiene hoy más valor que nunca porque ha sido la primera vez que hemos usado chaqueta en Japón. La pega que le veo a esto, son quizás las fotos, que sin cielo azul puede que desluzcan un poco. Aunque también es verdad que la lluvia tiene su encanto si encuentras la fotografía adecuada.

Esta mañana madrugamos bastante porque queríamos desayunar prontito y terminar de subir la entrada anterior, que no pudimos subir porque se nos echó el tiempo encima y estábamos exhaustos. El desayuno, como siempre en este hotel, muy variado y muy rico. Hay desde bollería (croissants, bollos de chocolate…) hasta arroz, salchichas, verdura, pescado, etc. A ver si mañana me acuerdo de hacer una foto a lo que nos solemos meter entre pecho y espalda para aguantar con fuerzas toda la mañana.

Ya desayunados, salimos del hotel en busca de la estación de metro desde la que viajaríamos a Asakusa, donde se encuentra el templo Senso-ji. Es otro de los lugares que estamos revisitando y damos fe de que sigue siendo de los más turísticos de la zona. Pero antes de entrar en el complejo del templo y aprovechando la cercanía con éste, nos acercamos a visitar el edificio de las oficinas de Bandai, ya que cuenta con una pequeña exposición de personajes de la marca. Pudimos ver a Pacman, Ultraman, Doraemon o un Tamagotchi, entre otros. No es que sea nada espectacular, pero siempre resulta curioso ver este tipo de cosas sobre todo para nosotros, que en nuestro país nunca se fomenta, a no ser que se gane pasta con ello, como el Mazinger Z de Barcelona. Ya dentro del edificio, pudimos visitar la zona de la planta baja, donde había varias vitrinas con juguetes de Bandai, como los Power Ranger, Gundam, Sailor Moon, One Piece, etc. Y un par de máquinas arcade para jugar con cartas de colección. De esta parte no pudimos sacar fotos porque al igual que en muchísimos otros establecimientos, estaba prohibido y siempre hay personal atento para hacerte una equis con los brazos en caso de que te despistes y desenfundes tu cámara.

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Entre un destino y otro, pudimos ver de cerca los edificios de las oficinas de Asahi, una de las más famosas marcas de cerveza de Japón. El diseño de estas construcciones resulta fascinante y es bastante impresionante verlo de cerca. El más alto, el edificio principal, está pensado para que simule una jarra de cerveza, donde la parte dorada sería el líquido y la parte superior, la espuma. El edificio adyacente es uno de los más característicos de Tokio, debido a la escultura de metal que tiene en lo alto, “La flame d’ Or” o La llama de oro. Aunque los japoneses tienden a echar este sobrio título por los suelos, llámandole comunmente como “Kin no unko”, osea, la mierda de oro, por su parecido a una caquita.

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Después del paseillo llegamos al templo Senso-Ji e hicimos lo mismo que en nuestra luna de miel, disfrutar de lo bonito que es. La gran puerta Kaminarimon nos volvió a recibir dos años después con su imponente estampa y volvimos a tener acceso al concurrido mercadillo, en el que no dudamos ni un momento para volver a comprar los taiyaki rellenos de anko que tanto nos habían gustado en nuestro anterior viaje. La visita a este templo fue la que nos hizo darnos cuenta de la suerte que estamos teniendo con el “mal tiempo”, ya que podemos pasar horas sin tener que estar comprando agua cada dos por tres o buscando cobijo en las sombras. La pagoda, el templo, los jardines…es una visita obligada para todo viajero que vaya a hospedarse en Tokio.

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Ahora nos tocaba otro lugar conocido, la isla de Odaiba, lugar de ocio por excelencia para los japoneses y turistas de cualquier parte del mundo. No será la última visita que hagamos, ya que es otro de los sitios en los que nos encanta pasar el tiempo, ya sea por su ambiente, sus vistas o su oferta lúdica y gastronómica. Esta vez, en lugar de tomar el tren, quisimos acceder a la isla de una forma distinta, subiéndonos al barco Himiko, en el que a lomos del río Sumida, se realiza una audioguía turística durante los 30 minutos que dura la ruta aproximadamente.

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De camino al embarcadero nos encontramos a un señor, probablemente un agricultor, que vendía melocotones en la calle. No había visto melocotones tan grandes en mi vida, así que nos compramos uno para cada uno porque tenían una pinta espectacular. En Japón la fruta es muy cara, porque toda es de calidad y natural…sería la equivalente a nuestros llamados productos “ecológicos”, tan de moda últimamente. Para que os hagáis una idea, nos gastamos 500¥ en 2 melocotones, lo que serían unos 3,5€ aproximadamente. ¿Cuántos melocotones podemos comprar en España por ese precio?

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Una vez finalizado el viaje en barco y con el estómago avisando, nos dirigimos al Museo del Takoyaki para degustar algunas de las variedades de este plato tan característico. El takoyaki es básicamente una bola de harina rellena de pulpo, entre otros ingredientes, que está muy muy sabrosa y que recomendamos a cualquiera que tenga la oportunidad de probarla. En el museo había varios puestos con distintos menús y el olor era increíble allí donde pusieses la nariz. Al final nos decidimos por un menú variado en el que pudimos probar takoyakis clásicos, con huevo, de gambas y con queso. Todos estaban riquísimos y a buen precio, como casi siempre. Qué bien se come por aquí y qué poco se gasta!

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El resto de la tarde decidimos pasarla en Akihabara, ojeando y comprando alguna cosilla. La tienda estrella de hoy fue Kotobukiya, una tienda de 4 pisos repleta de figuras y merchandising de anime, videojuegos, etc., que cuenta con varios productos exclusivos que no pueden ser adquiridos en ningún otro sitio.

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Para culminar, decidimos cenar en uno de nuestros sitios favoritos, CoCo Ichibanya, un restaurante de curry con platos muy abundantes, muy barato y por supuesto sabrosísimo. El curry con arroz es uno de nuestros platos preferidos de toda la gastronomía nipona, sin duda.

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Con la consecuente fartura y paraguas en mano, seguimos disfrutando un poco más del paisaje nocturno de Akiba para finalmente regresar al hotel, tomar un café y dar por terminado el día de hoy.

Mañana volveremos a acudir a la llamada de Totoro para repetir una de las visitas más mágicas de nuestro viaje de 2012.

Saludos!!

 

11 thoughts on “Al mal tiempo, un paraguas!”

  1. Como me entreteneis los viajes al trabajo. En la ida me lei una entrada y en la vuelta esta ultima jejeje. Como mola todo!!!! Al final me va acabar llamando Japón jejeje 😉 A seguir disfrutando, mañana más!!! Besos

  2. Guau! La tienda de figurillas es una pasada; ese batman y esos metal gears… 😯
    Que sigais con tan “buen tiempo”.
    Os esperamos. 😉

  3. Todo muy bonito…me encantaria probar todas esas cosas. El melocoton sabia a melocoton????porque los de aqui saben a cualquier cosa…..El templo debe ser muy bonito.
    Seguid disfrutando

    1. Jajaja, el melocotón sabía a melocotón, damos fe, estaba sabrosísimo. Toda la fruta que vemos por aquí tiene una pinta espectacular, aunque es muy cara!

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