Japón, Viaje 2012

La pagoda y la torre

Hoy le dimos el día libre al despertador. El planning del día era bastante asequible para hacerlo en menos horas de lo habitual, así que nos echamos un sueñecito extra, que la verdad lo necesitábamos.

Repetimos desayuno en Delifrance y nos pusimos en camino hacia el templo Toji. El templo está en el mismo Kioto, no muy lejos de la estación de tren, así que hicimos la ruta a pie. No lo recuerdo bien, pero serían las diez de la mañana y no os podéis imaginar el calor que hace a esas horas y eso que el Sol no se estaba dejando ver mucho. Caminar por las calles de Kioto con estas temperaturas, esta humedad y con Lorenzo golpeando, es como si aumentase la gravedad, agobia bastante. Así es que cuando entras en alguna tienda, tren, autobús, en las que el aire acondicionado parece que esté regulado a bajo cero, es como alcanzar el nirvana…aunque estos cambios repentinos no creo que sean nada buenos.

Tras un paseo de unos 15-20 minutos, llegamos a la puerta del templo. Pagamos la correspondiente entrada (unos 6€) y accedimos al recinto. Utilizamos nuestro octavo sentido para localizar al instante unos bancos a la sombra junto a unas máquinas expendedoras para hacer lo propio y es que en Japón, en verano, hay que jugar al “de sombra a sombra y tiro porque me toca”, porque si no, no aguantas un día entero de excursiones.

Desde nuestro refugio fresco, acompañados de nuestra inseparable botella de agua, ya podíamos admirar la pagoda de 5 pisos que posee el templo. Se trata de una construcción de unos 57 metros de altura, que la convierten en la más alta de todo Japón. En el resto de edificios del templo, pudimos contemplar varios tesoros en forma de escultura, a destacar unas enormes estatuas de Buda que rozaban prácticamente el techo. Como viene siendo habitual, no se permitía realizar fotos en el interior, ni grabar vídeo….ni incluso dibujar! Sí, habéis leído bien y es que ya hemos visto a varias personas que se dedican a realizar dibujos de determinadas obras cuando no se permite la grabación ni la fotografía, muy buenos algunos, por cierto. También existe un estanque muy bonito, que sirve de reflejo a la pagoda, donde puedes prácticamente tocar las enormes y preciosas carpas y las tortugas que lo habitan.

Tras deleitarnos con estos tesoros nacionales, nos dirigimos a los alrededores del templo, donde había un mercado de antigüedades que tiene lugar el primer domingo de cada mes. Es un evento que desconocíamos, pero mira tú por donde, nos coincidió y pudimos disfrutarlo. Viene a ser algo parecido a un rastro en el que podemos encontrar todo tipo de cosas como ropa, juguetes, libros… La verdad que ese mercadillo es una pasada, había katanas bastante viejas con sus expositores, cantimploras del ejército japonés del año catapúm, Tamagotchis precintados (debí cogerme uno), videojuegos, kimonos, juegos de mesa como el Mahjong, etc. Sabíamos que no nos iríamos de allí sin nada así que tras echar un par de vistazos a todos los tenderetes, decidimos llevarnos un manuscrito para colgarlo en la pared de nuestra habitación y un precioso kimono que colgaremos en algún expositor. Sin duda alguna, este mercadillo ha sido la sorpresa del día, nos ha encantado.

Volvimos caminando al hotel para dejar nuestras compras y continuar con las visitas. Esta vez era el turno del templo Sanjusangendo, también en Kioto y al que, tras comprobar en el plano de la ciudad la distancia a la que se encontraba, fuimos caminando. Ahora el calor se estaba portando aún peor y el Sol nos machacaba literalmente, haciendo que un paseo de unos 20 minutos, pareciese una hora y media.

Llegamos al templo y tras cruzar la puerta de la taquilla lo vimos. El edificio principal del templo Sanjusangendo impresiona y no es en balde, ya que es el edificio madera más largo de Japón con 125 metros de longitud. Pero lo más impresionante se encuentra en su interior.

Nos descalzamos para poder entrar y nos preparamos para quedar boquiabiertos. El edificio consta de dos grandes espacios separados por una enorme estatua de la diosa Kannon. En cada espacio tenemos 500 esculturas más con la imagen de la diosa y además otras 28 figuras que se corresponden con las deidades budistas guardianas del templo. Buscad imágenes en Google porque es realmente impresionante, aunque el verdadero impacto visual te lo llevas al verlo en persona. Un 10 para este templo, nos ha encantado.

Tomamos el camino de vuelta haciendo un alto en el camino para comer y nos dirigimos a la estación de Kioto para coger el tren que nos llevaría hacia la última visita. Cogemos el tren, nos posamos, caminamos unos 10 minutillos para….para nada!! El castillo de Nijo ya estaba cerrado!…cerrado desde las 4 de la tarde ¿A quién se le ocurre? Bueno, después nos consolamos sabiendo que no es gran cosa y que tampoco merece mucho la pena su visita.

Volvimos en tren a la estación de Kioto para hacer la última visita de hoy. Cada día la vemos, es la que da la bienvenida y el adiós a los viajeros de la estación, la que cuando anochece, hace un poquito más bonita esta ciudad con sus luces, la Torre de Kioto nos esperaba. Accedimos al edificio de la torre para subir, tras pagar la entrada, a la undécima planta, donde unas amables chicas nos hicieron una foto con la mascota de la torre y nos subieron a otro ascensor para llegar finalmente al mirador. Lo mejor es que contaba con varios prismáticos gratuitos para poder echar un vistazo a toda la ciudad. No hace falta decir que las vistas son maravillosas cuando anochece.

Tras pasar un rato genial en lo alto de la torre, descendimos para irnos a cenar. Volvimos a repetir en el restaurante donde comimos Okonomiyaki, pero esta vez para probar el Yakisoba, unos fideos fritos, en nuestro caso con carne y verduras varias. Lo acompañamos con un entrante de trozos de cuello de pollo con una salsa de cítricos que picaba bastante. Todo estaba espectacular como siempre y pensamos volver al menos otra vez antes de abandonar Kioto.

Terminamos con un café y un trocito de tarta de queso en el Starbucks, antes de volver al hotel a descansar el cuerpo para un nuevo día de visitas por Japón.

Eso es todo amigos!

5 thoughts on “La pagoda y la torre”

  1. Que buena suerte lo del mercadillo! Las carpas como salían a la superficie haber si podían comer algo jeje Quiero fotos del Yakisoba !!! ÑAM ÑAM

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