Japón, Viaje 2012

Nikko is Nippon

Hoy nuestra jornada comenzó un poco más temprano, ya que a las 7 debíamos coger el primer tren hacia Ueno, desde donde haríamos el viaje en Shinkansen ( tren bala ) hasta Utsunomiya y una vez allí coger el último tren que nos llevaría finalmente a Nikko. ¿Alguna duda? XD

El viaje en Shinkansen fue muy cómodo, los asientos son bastante espaciosos. Fue un viaje de unos 45 minutos en el que aprovechamos para sacar alguna foto en marcha y seguir descansando nuestros maltratados pies.

Llegamos finalmente a Nikko sin contratiempos y tomamos un autobús que nos dejaría en nuestro primer destino, el Puente Shinkyo, un puente precioso, lacado en rojo que atraviesa el río Daiya y del que nos llevamos unas cuantas fotos. Cuenta la leyenda que el ermitaño que dio origen a Nikko, cruzó dicho río a lomos de dos serpientes, representadas actualmente por el puente.

Continuamos hacia la zona del templo Toshogu, formada por varios templos y santuarios. El primero que teníamos pensado visitar era el Rinno-Ji y según nos acercábamos a su posición empezamos a vislumbrar una especie de edificio moderno blanco que no es que pegase mucho con el ambiente, cosa que nos extrañaba bastante.

Y tanto! Como que nos llevamos el primer chasco, al descubrir que dicho edificio blanco no era más que un currado andamio que cubría completamente el templo, que estaba en reformas 🙁 No obstante, os dejamos una foto para que veáis como en japón se esfuerzan hasta en dejar bonitos los andamios.

Seguimos con la ruta, parándonos en el templo Futaarasan, atravesando una bonita puerta seguida del típico Tori que da acceso a la zona sagrada. Después de hacer las fotos correspondientes y de prácticamente desgastar las construcciones de tanto mirarlas, nos tomamos un respiro, pero en lugar de Kit-Kat (que se me había derretido en la mochila), nos comimos un perrito caliente en un puestecito, cuyo vendedor reconoció nuestra nacionalidad y se atrevió a soltarnos alguna palabra en español. Lógicamente nos despedimos de él con un “Adiós” recíproco y sonriente.

Después del descanso accedimos a la zona más importante del Templo Toshogu, cuyo edificio principal estaba cubierto por encontrarse también en reformas…segundo chasco. Aunque pudimos contemplar muchas más cosas, una bonita pagoda, una tumba a la que se accede subiendo los 10.000 escalones de la muerte…esto sonó guay eh? Pues me lo acabo de inventar, jaja…sí que había tumba y sí que había escalones, pero eran muchos menos y desconozco si tienen algún nombre.

Continuamos visitando y haciendo fotos por la zona para terminar entrando en el interior de uno de los templos, el Honji-Do, concretamente en la sala del Dragón que llora, esto sí que es verdad…de hecho, un monje (o eso creemos) que estaba en su interior, tras una larga parrafada explicativa, concluyó golpeando varias veces un par de claves de madera, cuyo sonido resonando por toda la estancia, simulaba el rugido del dragón. Dragón que estaba pintado a lo largo de todo el techo y era espectacular, sobre todo si dejabas volar tu imaginación.

Visita de templos terminada. Cansados y hambrientos nos dirigimos a las calles de Nikko para comer en un pequeño restaurante (cuando digo pequeño es que eran tres mesas), atendido por un par de entrañables abuelitas y que es sitio obligado para cualquier extranjero que esté de visita por este lugar. Las paredes e incluso el techo están llenas de notas, fotos y mensajes que dejan los visitantes de todas las nacionalidades.

Al entrar, no hizo falta casi ni saludar y ya estábamos sentados mirando el menú mientras nos servían agua. Si no pides cualquier otra bebida, te sirven agua gratis por defecto. La comida estaba riquísima…podéis comprobar que tenía una pinta exquisita. Comimos unos Gyoza, que son algo así como nuestras empanadillas de bonito, pero rellenas de verdura y sin estar tan fritas y después un plato que incluía Arroz, Yakitori (brochetas) y Yakisoba, que son unos fideos fritos que estaban de rechupete. Para terminar y antes de pagar la cuenta, cumplimos con nuestro deber y dejamos nuestra correspondiente nota en la pared 😉

Ya en el tren de vuelta volvimos a comprobar la facilidad que tienen los japoneses para quedarse dormidos en cuanto se sientan. Debe de haber una especie de gas del sueño que sale de las rejillas del aire acondicionado, o algo parecido porque si no, no me lo explico. Además a veces llegan a adoptar unas posturas inhumanas llegando a doblar el cuello hasta límites insospechados. Un día hemos visto, incluso, un señor durmiendo de pie, agarrado a las anillas del metro XD.

En el Shinkansen nos tocó ir de pie durante unos 20 minutos, ya que no habíamos reservado asiento y el tren iba hasta los topes. Al llegar a Omiya, se fue bajando bastante gente y pudimos sentar el culete durante los últimos 25 minutos de viaje…unos minutos que a penas recuerdo ya que el gas del sueño hizo efecto casi al instante. Eso sí, cuando nos despertamos, no sabía si mi cuello era mío o de otra persona 🙁

Nos posamos en Ueno para visitar una tienda de hobbies y juguetes varios en la que habíamos entrado en otra ocasión, para hacer unas comprillas. Comprillas que continuaron, como no, en Akihabara 🙂

Y es que como teníamos previsto que Nikko nos ocupase un día entero y al final nos sobró gran parte de la tarde, pues nos fuimos a nuestro sitio preferido una vez más. Volvimos a visitar la tienda de videojuegos Super Potato, volvimos a ganar un premio en las máquinas gancho, llamadas “UFO Catcher” (he hecho los deberes) y terminamos cenando en un Curry House. Había platos de muchos tipos a elegir, normalmente se trata de un plato que lleva una mitad de arroz y la otra de pollo, carne, pescado, gambas, etc, todo ello bañado en una deliciosa salsa de curry. Nos ha gustado mucho ese sitio, es probable que repitamos si tenemos ocasión, estaba delicioso…o como dicen por aquí: “Totemo oishi katta des”

Hoy es nuestra última noche en Tokio, de momento. Mañana partimos hacia Kioto, donde estaremos los próximos 8 días. Después regresaremos de nuevo a este hotel para pasar nuestras últimas noches en este maravilloso país.

Gracias a todos por seguirnos, un abrazo!

7 thoughts on “Nikko is Nippon”

  1. Oye, vaya pintaza lo del mini restaurante, no? Veo qué no estáis teniendo muchos problemas con la comida. Hasta probáis los palillos…
    Que tal el shinkasen? Velocidad punta?

  2. Vuelvo a escribir porque no sé por qué se me borro el comentario jeje. Pues eso, que el Japón tradicional está muy bien, los templos y sus alrededores son una pasada. La verdad que es un país que no me llamaba mucho la atención y del cual desconocia muchas cosas, pero gracias a vosotros me está empezando a encantar!!! A seguir disfrutando día a día!!!

    Hasta mañana!!!

    Besitos

  3. Unas fotos geniales *O* Esos gyoza tienen una pinta increiblemente deliciosa *O* y todo !!! El restaurante me parecio muy interesante y todo un acierto la nota XD

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