Japón, Viaje 2012

Totoro en el país de las maravillas

Hoy, Japón nos ha hecho un regalo enorme, el de poder asistir al Museo Ghibli.

Comenzamos el día madrugando un poquito más de lo habitual, porque queríamos descubrir qué había en la cesta que siempre nos encontrábamos vacía en el desayuno. Efectivamente, como sospechábamos, eran bollos de rellenos de chocolate 🙂

Ya con el estómago lleno, nos dirigimos a la estación para coger rl tren que nos llevaría a Mitaka, donde se encuentra el museo. El calor a esas horas de la mañana ya se hace notar bastante y empezamos a notar el desgaste en los pies, de tantos días sin descanso…aunque no tenemos queja, porque siempre compensa.

Al llegar a Mitaka vimos el cartel que nos indicaba la dirección del Museo Ghibli, así como la parada del bus que lleva al mismo sitio. Caminando no debería llevar más de 15 minutos, pero algo me decía que el autobús tendría algo especial…quizá una carrocería con forma de gato amarillo ^_^

No resultó ser así, aunque sí que estaba decorado con motivos de las diferentes películas del estudio de animación. Sacamos el billete de ida y vuelta sobre unos 300¥ cada uno y tras esperar en la marquesina inservible de techo transparente efecto lupa, unos 5 minutos, arrancamos hacia el museo.

Al llegar, pudimos contemplar el edificio en cuestión. Una estructura de cemento con una torre, recubiertas de vegetación y un robot (de la película “El castillo en el cielo”) observándonos desde el tejado. Había una pequeña cola en la que no tuvimos que esperar si quiera, así que tras pocos minutos ya nos encontrábamos en el interior descubriendo la magia de este lugar.

Es imposible que os cuente con palabras lo que allí vimos y vivimos, todo es encanto y magia pura. Pequeñas puertas que ocultan personajes de las películas, atracciones visuales espectaculares, maquetas vivientes…es tal el grado de emoción, que no pudimos evitar llorar. No sé si fue por la música, el recuerdo de alguna película o simplemente porque ya lo estábamos echando de menos 🙁

Después entramos en un pequeño cine que proyectaba un corto cada 10 minutos más o menos. Una proyección preciosa, como todas las demás, cortita pero muy bonita…del estilo a Ponyo. El resto de salas eran basicamente decorados basados en el estudio y sus trabajadores, con mogollón de bocetos por las paredes, pinturas, maquetas…no sé, tampoco puedo ni quiero describirlo más, porque eso hay que verlo.

También subimos al tejado donde pudimos hacernos una foto con el robot guardián que os comentábamos al principio y ver el edificio desde otra perspectiva. Después nos fuimos a la tienda a hacer unas cuantas compras que podéis ver en las fotos y terminamos tomándonos un refresco muy peculiar, que parecía agua pero no lo era. Recuerdo haberlo visto en la serie de anime Rha-xephon, es una botella que tiene una bolita de color en la parte superior y que al moverse, deja pasar el líquido. Había varios colores, supongo que tuviesen que ver directamente con el sabor, ya que el nuestro era rojo y tenía un delicioso sabor a cereza.

Ya saliendo por la puerta principal, un grupo de japonesas nos pidió que les sacásemos una foto y Aida aprovechó para sumarse al grupo como una más 🙂

Cogimos el tren rumbo a Nakano, para conocer la zona y el centro comercial, para de paso, descansar un poco y comer. Lo primero que hicimos fue entrar, una vez más, en una sala de máquinas gancho…sigo sin saber cómo llamarlas XD. Estuvimos un rato viendo cómo una pareja intentaba sacar un peluche de Rilakuma, que lo consiguieron tras dejarse más de 3.000¥. El encargado volvió a colocar un nuevo peluche en su sitio para un nuevo juego, Aida insistió en echar una partida….y zascatrasca! A la primera! Peluche de Rilakuma por 100¥.

Había tiendas y restaurantes de todo tipo, pero donde más tiempo estuvimos fue en el Mandarake, la tienda original que ahora también se encuentra en Akihabara. No pudimos resistirnos a comprar alguna figura, adí que nos llevamos una de Rei Ayanami del anime Evangelion y otra de Hatsune Miku (Vocaloid) muy graciosa, ambas muy baratas.

Regresamos al hotel para pegarnos una ducha y descansar un poco, muy poco, para más tarde coger el metro rumbo a Ginza donde cenaríamos.

Salir de la boca del metro y aparecer en la calle Chuo-dori, es un rollo completamente distinto. Se trata de una calle llena de tiendas de primeras marcas y a la vez una pasarela de moda, ya que el lujo se hace notar en las aceras y en la calzada.

En esa misma calle nos esperaba el restaurante “Alice”, ambientado en “Alicia en el país de las maravillas”. Es un restaurante alojado en la quinta planta de uno de los edificios de la avenida. Al abrirse las puertas del ascensor, ya en el quinto piso, nos recibió una chica muy mona, vestida de Sombrerero Loco, un traje muy original y muy bonito.

Nos comentó que tendríamos que esperar un rato así que nos sentamos en la recepción aguardando nuestro turno. Pocos minutos después nos pide disculpas y nos da las gracias por esperar mientras la acompañamos a través de un variopinto pasadizo hasta el comedor y hasta nuestra mesa.

No faltaba detalle, no sé si en las fotos se apreciará, pero estaba todo muy cuidado, las vestimentas de las camareras, las sillas, las mesas, las cortinas…incluso había una mesa para grupos grandes en el interior de una tetrera gigante. Nos trajeron la carta en una cajita que conformaba una escena en miniatura, desde la que la camarera fue sacando los menús y demás mientras nos soltaba una parrafada en japonés que nos dejó temblando. También nos dejó encima de la mesa una campanilla para utilizarla y avisarlas cuando tuviésemos claro qué pedir o para cualquier otra consulta o pedido.

De todas formas nos las apañamos para pedir nuestros platos, que estaban riquísimos y eran muy originales, sobre todo el gato de Chesire hecho de pasta. Al teminar la cena, la Sombrerera Loca nos acompañó hasta el ascensor mientras nos daba las gracias por haber venido y tras una serie de inclinaciones concluyó con una reverencia final que duró hasta que se cerraron las puertas.

Terminamos la jornada acercándonos al edificio de Sony, para verlo por fuera más que nada, porque tenemos pensado visitarlo en otra ocasión. Me llevé una gran decepción al ver que tenían montado un acuario gigante en la entrada y ver cómo tenían a los peces dentro. No sé exactamente el número de peces que había dentro, pero con deciros que había un tiburón y una morena, creo que el resto sobra.

Estaban todos hacinados y había alguno medio muerto ya. Una pobre tortuga dejándose flotar en la superficie que debía estar agobiadísima, los peces superestresados con toda la gente sacando fotos con flash…en fin, espantoso.

Siento este matiz gris al final, pero a nosotros nos tocan a los animalitos y nos llega al alma.

Bueno, concluye un día más en este maravilloso país y seguimos con ganas de más y más. Estamos destrozados, pero nos sobra marcha y ganas para continuar con la aventura.

Un saludo!

7 thoughts on “Totoro en el país de las maravillas”

  1. Se me olvidó comentar que estaba prohibido sacar fotos en el interior del museo y como este país se está portando tan fenomenalmente con nosotros, no podíamos ser irrespetuosos en este aspecto.

    Espero que lo comprendáis,

    Un saludo!

  2. BUUFF Tubo que ser increíble!!! muchas gracias por las fotitos …la soda de la bolita me encanta!! es Soda Ramune si no em equivoco yo probé la de melón y la de fresa siempre me llamo mucho la atención la bolita de cristal XD

    el Restaurante de alicia tiene una pinta genial y los platos son muy originales!!

    Animo con vuestro viaje

  3. Cada día os superáis más!!! el blog es una pasada, leyendo lo que escribís parece que nos transportamos allí con vosotros jejeje y luego las fotos son geniales (Fon le estás sacando partido a esa cámara jeje) El restaurante de Alicia mola mucho, da pena comerse los platos. A seguir disfrutando!!! Besitosss

  4. Currada, si señor, nos están transmitiendo todo, qué casi parece que fuéramos a su lado en cada visita.
    A seguir así, no decepcionéis a vuestros fans, aunque si os queréis tomar un día de descanso sin entrada os lo perdonamos y lo entenderemos. 🙂

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