Japón, Viaje 2012

2 de 2. Ueno, Asakusa y…Akihabara!

Tras desayunar, subimos a la habitación a por los bártulos y nos pusimos rumbo a Ueno. Lo primero, llegar a la estación de metro correspondiente, fácil. Lo segundo, sacar el billete, chungo.

Sobretodo porque para nosotros, el japonés escrito es como ver dibujitos…osea, ni papa. Nos apoderamos de una de las máquinas de billetes (no hay personas en taquilla) y nos dispusimos a sacarlo. Primer paso, darle al botón “English”. Bien chavales, ya está casi todo hecho…pero buff, para terminar entendiendo el sistema, echamos un buen rato. Total, al final es bastante sencillo, miras en el mapa el destino y junto al nombre aparece una cantidad en yenes, que aumenta según las zonas. Pues en la pantallita seleccionas dicha cantidad, metes el dinerito y ya tienes los billetes.

Una cosa muy curiosa, que muchos ya sabréis, es que las puertas electrónicas para pasar al andén siempre están abiertas y solo se cierran si intentas pasar sin introducir tu billete. Parece una pijada, pero a lo largo del día no se utiliza a penas energía para mover dichas puertas, mientras que en nuestro país por ejemplo, se abren y se cierran para cada pasajero.

El viaje fue cortito, unas 4 paradas más o menos. Cuando entramos en el tren, había bastante gente y al final nos sentamos donde pudimos, junto a un señor con una muleta y un par de ancianas…esto tiene explicación, eran asientos preferentes para embarazadas, ancianos, enfermos, etc. Cuando empezó a entrar la gente, nuestra conciencia comenzó a funcionar, sobre todo cuando siguió entrando gente mayor. Nos levantamos cediéndoles el sitio, pero nada…imposible, no quieren…son personas que lo dan todo, pero no reciben ayuda de nadie. Finalmente una señora aceptó la oferta y se sentó.

Llegamos a nuestra parada: Ueno. Al subir las escaleras para salir a la calle, descubrimos otra curiosidad, se suben por la parte izquierda y se bajan por la derecha, viceversa si estás arriba. Algunas incluso tienen la parte para subir separada mediante una barandilla.

Salimos de la estación y mientras el calor nos daba una bofetada nuevamente nos pusimos en marcha hacia el Parque Ueno. Estaba a pocos metros, así que llegamos en un santiamén acompañados por el sonido de las cigarras, que por momentos llega a ser estrepitoso. Lo primero que visitamos fue el Museo Nacional de Tokio por 600¥ cada uno (6€ aproximadamente) y la verdad que nos encantó, principalmente porque pudimos ver, por un lado armaduras, máscaras y espadas samurai auténticas, entre ellas una katana del siglo XI, considerada como la más valiosa que existe. Por otro lado, una colección de Kimonos, tocados, etc que hicieron que a Aida se le cayese la baba.

También pasamos por salas con esculturas, pinturas de origen chino, etc. Todo muy interesante y muy bonito.

Tras abandonar el museo, nos adentramos en el propio parque y fuimos directos a una máquina expendedora de bebidas, en la que compramos una llamada Vitamina C, no sé qué…Era una bebida denun color rosado, con un sabor parecido al Trina de manzana, muy rica. En el parque pudimos visitar uno de los dos templos que hay, ya que el otro se encontraba en obras, además de contemplar la estatua de Saigo Takamori, el último samurai, en el que se inspira la película que todos conocemos hoy en día.

Visita al parque terminada y cogemos el metro en dirección Asakusa. Cuando llegamos, los dos nos emocionamos un poco…tantas fotos, tantos vídeos vistos…pero hoy estábamos allí, delante de esa puerta roja con el farol gigante…fue un momento precioso. Tras un par de fotos, nos adentramos en el mercado, lleno de tiendas y puestos de comida, figuritas, camisetas, souvenirs, etc.

De uno de los puestos, salía un olor increíble y no pudimos resistirnos a comprar una bolsita de las galletas que preparaban. No resultaron ser galletas realmente, ya que eran blanditas, hechas de una pasta parecida a la del gofre y rellenas de Anko (pasta de judía roja). Estaban riquísimas, el telleno estaba delicioso, nada que ver con lo que probé en España, es un anko supersuave pero a la vez muy sabroso.

También probamos unas brochetas que por la pinta creímos que eran de carne, pero resultaron ser un dulce…algo hecho con arroz, menuda novedad, eh? Estas estaban ricas también pero nos resultaron algo empalagosas.

Al final del mercado se levantaban el templo Senso-ji con su pagoda de 5 plantas al lado. Un edificio precioso, que nos pidió fotos, fotos y más fotos. Tras contemplar un buen rato (son hipnóticas) estas construcciones, volvimos por el mercado, comprando un par de pijaditas a las que habíamos echado el ojo al entrar y nos fuimos directos a la estación para regresar al Hotel.

De camino paramos en una tienda Family Mart, algo así como el mítico Aldi o el Uniper pero patrocinado por Vocaloid…una cosa muy rara. Compramos unas cuantas chucherías para llevárnoslas al hotel, como unas patatas con sabor a pizza, buenísimas, unos koalas de galleta rellenos de chicolate (nos los estamos comiendo ahora mismo ^_^), también riquísimos, un bizcocho de fresa delicioso, un bote de noodles (fideos) que nos haremos un día de estos, una bola de arroz tipo Onigiri rellena de atún que estaba de muerte y tenía el tamaño de un puño y unas galletas de queso que no nos acaban de convencer pero no están mal.

Tras descansar un poco en la habitación, pegarnos una ducha y demás, volvimos a acercarnos por Akihabara a dar una vuelta y buscar un sitio donde cenar. A partir de las 7 de la tarde, las calles comienzan a llenarse de chicas vestidas de Maid o doncella, repartiendo flyers y publicidad para invitarte a los respectivos “Maid café” que anuncian. Estos establecimientos son bares al uso, en los que te atienden chicas con dicha indumentaria, cantan y hacen juegos para que el café te resulte lo más entretenido posible. Y cuando digo que las calles se llenan, es que se llenan. Llegamos a ver a cinco Maids diferentes en el mismo paso de peatones, repartiendo folletos a la vez.

Seguimos nuestra ruta por Akihabara entrando por primera vez (pero no por última) en Super Potato, la mejor tienda de videojuegos retro de la historia, eso sí, practicamente todo es versión japonesa. Es una tienda que ocupa tres plantas de un edificio. Comenzamos por la última, en la que hay unas cuantas recreativas para echarse unas partidas: Metal Slug, Bomberman, Snk vs Capcom, King of Fighters…etc. Además del famoso asiento hecho con juegos, que parece que alguien se cargó porque no tiene respaldo 🙁

Las plantas segunda y primera son algo espectacular, hay toneladas de juegos retro para todas las consolas imaginables y todos en muy buen estado. Qué pena que sean NTSC porque los precios son de risa en algunas ocasiones y colecciones cono la de PSX asustan de lo increibles que son. Hay varios modelo de famicom (NES), superfamicom (Supernintendo), consolas compatibles, Supernintendos portátiles, Wander Swan, Neo Geo Pocket, consolas Panasonic…hasta una Virtual Boy con caja y todo por 100 y algo euros.

Es muy, muy difícil relatar las sensaciones al entrar en esa tienda, este post no le hace ninguna justicia…esto hay que verlo para saber lo que es. El próximo día nos compraremos alguna cosa.

El hambre llegaba y para no seguir hiriendo la sensibilidad de nuestros fans, fuimos a cenar Okonomiyaki a un restaurante japonés. Estaba ubicado en la tercera planta de un edificio, justo detrás de la calle principal de tiendas de Akiba.

El restaurante estaba lleno, eso era buena señal, tenía unas cuantas sillas preparadas en la entrada para la gente que hacía cola, como nosotros. Estuvimos esperando unos minutos hasta que un amable e ininteligible camarero nos acompañó a la mesa. La carta estaba en completo japonés así que nos tocó fiarnos de las fotos.

Nos atendió una chica muy risueña pero que de inglés nanai, así que fue todo como una pequeña performance de sordomudos. De todos modos, conseguimos pedir un par de Okonomiyakis, que son como una mezcla de huevo, tortilla, verduras y distintos ingredientes más, que se preparan a la plancha. Pese a la insistencia de la camarera, a nosotros nos pareció mucha comida, quizá no tuviésemos la suficiente hambre. Aun así estaba todo muy rico, sobre todo el segundo, que llevaba pulpo, fideos, bacon crujiente y una salsa parecida a la barbacoa.

Tras cenar, tocaba la vuelta al hotel, no sin antes volver a probar suerte en las máquinas esas del gancho, que la verdad son un vicio…pero esta vez no tuvimos suerte.

Ha sido un día muy largo y muy completo, así que ahora toca descansar que mañana seguimos con el madrugueo…que ya sabéis, “A quién madruga, taza y media”

Un abrazo!

8 thoughts on “2 de 2. Ueno, Asakusa y…Akihabara!”

  1. Fascinado me tenéis; es increíble ver kimonos preciosos y armaduras y espadas antigüas, templos, mercados… y por la tarde hacer un paseo por la historia viva de los videojuegos.
    Sigue dandole a esa Nikon, Fon, que hay experimentos muy chulos, me mola especialmente la perspectiva con las tablillas escritas en primer plano. Muy chulas!
    Por cierto, acabo de descubrir que quitando unas pestañitas en el puerto de la snes se pueden jugar juegos NSTC-J. Si conozco a alguien con snes ya se lo diré.
    Ejem.
    Ahí lo dejo… XD

  2. *O* no me había acordado de comentar aquí O_O es que vi el Okonomiyaki y se me fue la pinta …dios esa tienda es increíble yo quiero tooodoooo

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