Alsacia y Selva Negra, Viaje 2017

Día 2 – Selva Negra: Badenweiler. Staufen. Friburgo.

Como hoy era Navidad y todos los mercadillos estarían cerrados, decidimos planificar la ruta por la parte de la Selva Negra en Alemania y así dejar para los últimos días la zona de Alsacia y sus mercadillos.

Hoy haríamos noche en Friburgo, pero antes nos acercaríamos a 2 pueblos cercanos que nos habían recomendado. A escasos 40 minutos de Mulhouse, se encuentra el primero de ellos, Badenweiler, famoso por su balneario. Una vez allí, subimos hasta su castillo, desde donde se obtienen unas bonitas vistas panorámicas de todo el pueblo.

Después bajamos al pueblo paseando por su bonito parque, donde podemos encontrar algunas sequoias y donde se encuentra el lugar más famoso del pueblo, sus termas.

En el pueblo también podéis visitar la bonita iglesia evangélica Paul.

A 20 minutos de aquí, se encuentra Staufen, nuestro siguiente destino del día. Este pueblo tiene un encanto especial, sus calles adoquinadas y sus casitas de colores, hacen que pasear por allí sea como hacerlo en un cuento. Recorrimos su calle principal, curioseando varias de sus tiendas hasta llegar a la plaza del precioso ayuntamiento.

Pusimos rumbo a Friburgo, pero antes hicimos una parada especial. Gracias a Descubriendo la Selva Negra, conocimos Schauinslandbahn, un funicular que te lleva a la cima de la montaña Schauinsland, un monte de la Selva Negra. En la cima estaba todo cubierto de nieve y se tenían unas vistas impresionantes.

En un pequeño puestecito que se encontraba al lado del edificio de la estación, tomamos nuestro primer Gulaschuppe (una especie de guiso), ideal para entrar en calor.

Cuando ya tuvimos suficiente de nieve y frío, cogimos el coche para dirigirnos a Friburgo, nuestra base para esta noche. Allí nos acercamos a la plaza de la Catedral, donde vimos la misma y el almacén histórico.

También nos acercamos a la plaza del Ayuntamiento.

Una de las cosas que más nos gustó fue recorrer la ciudad buscando las distintas puertas de la muralla que aún se conservan, la puerta de San Martín y la puerta de los Suabos.

Terminamos el día recorriendo los canales que se encuentra en las calles Gerberau y Fischerau (en uno de los canales, justo delante de una preciosa juguetería, hay un gracioso cocodrilo dentro del canal, nosotros no pudimos verlo muy bien porque ya había anochecido, pero es algo curioso y que todo el que visita la zona busca).

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