Road Trip USA, Viaje 2017

Día 5 – Gran Cañón del Colorado

Amanece un nuevo día en EEUU, hoy no es que haya dormido del todo bien, estoy nerviosa por ver la cara de Fon con la sorpresa que le tengo preparada.

Desayunamos en la habitación del hotel un café de Starbucks y algo de bollería que nos habíamos comprado ayer en el supermercado. Hacemos el check-in, vamos a echar gasolina a nuestro querido coche y nos despedimos de Williams para poner rumbo a un destino muy especial. Hoy veremos por primera vez el Gran Cañón del Colorado.

Desde Williams al Gran Cañón hay poco más de una hora en coche, pero antes, yo le tenía una sorpresa preparada a Fon. Le llevaría a sobrevolar el Gran Cañón en helicóptero.

Cuando nos quedaban apenas 10 minutos para llegar, empezamos a ver helicópteros sobrevolando. Siguiente desvío a la izquierda y llegamos al aparcamiento de Papillon Helicopters. La mirada de Fon había cambiado y en sus ojos solo podía ver ilusión, una experiencia que aunque muy cara, vale cada dólar que pagué solo por ver su emoción.

Con nuestro papel de reserva nos dirigimos a los mostradores donde nos pesaron. Minutos más tarde nos pasaron a una sala donde nos mostraron un vídeo sobre seguridad para inmediatamente, sacarnos al exterior y esperar a que llegase nuestro helicóptero. En el transcurso, nos fueron llamando uno a uno para colocarnos una pegatina. Ésta indica la distribución de asientos en el helicóptero, a mi me colocaron el número 1. Qué ilusión, ¡me había tocado ser copiloto!

Ya en el helicóptero, nos despedimos del edificio de Papillon Helicopters y comenzamos a verlo cada vez más pequeño desde las alturas. Empezamos a sobrevolar una extensa llanura, a lo lejos ya se divisaba el borde del Gran Cañón, nervios a flor de piel, la ilusión de verlo por primera vez y desde las alturas. Suena música, Green Day – Good Riddance, una de nuestras canciones favoritas, son ellos quienes nos acompañan cuando de repente, el Gran Cañón se abre a nuestros pies y no puedes cerrar tu boca, los ojos se humedecen de emoción. Fon y yo nos miramos… sí, ¡estamos aquí! No encuentro palabras que puedan describir lo increíble de este momento, ver por primera vez el Gran Cañón y desde el aire.

Tras un agradable viaje de 30 minutos, llegamos de nuevo a las oficinas y cogemos nuestro coche para ahora sí, poner rumbo al Gran Cañón, este vez para poder pisarlo. 10 minutos más tarde cruzamos la entrada South Rim del Gran Cañón, donde compramos por 80$ el Annual Pass que nos permitirá entrar a los principales parques nacionales de USA.

Aparcamos en el parking cercano al Visitor Center para visitarlo. En él te explican todo lo referente al parque y te resuelven todas las dudas que puedas tener sobre las diferentes rutas, también los mejores lugares para ver anochecer y amanecer. En nuestro caso para el amanecer recomendaban: Yavapai Point, Navajo Point, Hopi Point y Mather Point. Para el anochecer: Hopi Point, Yavapai Point, Lipan Point y Pima Point. Después nos dirigimos al primer mirador, Mather Point, uno de los que más me gustó de todo el parque, quizás por ser el primero, pero es que las vistas son realmente impresionantes.

Ya comenzaba a apretar el hambre, así que nos dirigimos al Market Plaza, donde se encuentra el supermercado del parque, allí nos compramos un poco de embutido para hacernos unos sándwiches y también algo de fruta. Disfrutamos de ello al sol, en unas mesas de picnic que se encuentran justo a la salida de este.

Cogimos el coche de nuevo hasta los aparcamientos de la zona del Bright Angel Lodge, nuestro alojamiento para esta noche. Como aún era pronto para hacer el check-in, tomamos la línea gratuita de shuttles del parque, en este caso Hermist Rest Route (línea roja) para hacer un recorrido por los distintos miradores del parque. Visitamos cada uno de ellos cogiendo el bus y bajándonos en cada punto: Trailview Overlook, Maricopa Point, Powell Point, Hopi Point, Mohave Point, The Abbys, Monument Creek Vista, Pima Point y Hermist Rest. Unos más impresionantes que otros, pero cada uno de ellos te ofrece unas grandes vistas del Gran Cañón, las cuales no puedes dejar de admirar.

El sol pegaba fuerte, buena cuenta de ello tuvieron mis hombros y brazos, en los que con la emoción, me olvidé por completo ponerme crema. Al fondo empezaron a llegar nubes y la tormenta comenzó a verse a lo lejos, fue una visita a contrarreloj con la tormenta, aunque finalmente nos dejó disfrutar de cada uno de los puntos sin soltarnos ni una gota.

Ahora sí, nos fuimos a realizar el check-in en el hotel, teníamos reservada una cabañita en el Bright Angel Lodge, la primera del viaje. Podéis verla en el post de alojamiento.

Después de un merecido descanso, mientras amainaba la tormenta que ahora sí, estaba cayendo, pusimos rumbo al punto elegido para ver el anochecer. Nos íbamos a Yavapai Point. Desde aquí vimos uno de los atardeceres más bonitos que hayamos visto nunca, o eso pensábamos. Porque lo que no sabíamos es que este viaje estaría lleno de amaneceres y anocheceres que nunca antes hubiésemos visto. Esperar para ver el anochecer no fue fácil, nos cayó la gran tormenta, pero nos negamos a marcharnos, era el primer anochecer del viaje y quien sabe si algún día volveríamos al lugar. Así que, colocamos nuestra cámara para capturar el momento con un timelapse y allí con nuestras chaquetas, esperamos que el temporal amainase. Solo silencio y disfrutar el momento juntos.

Cuando ya se había hecho de noche por completo, pusimos rumbo al hotel. Cenamos en nuestra habitación unos sándwiches acompañados de una cerveza especial del Gran Cañón.

Ahora tocaba descansar, había sido un día intenso y lleno de emociones, ¿podría mejorarse este día? El listón había quedado demasiado alto.

Os dejamos con un vídeo que hemos creado de este día:

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