Road Trip USA, Viaje 2017

Día 4 – A Williams por la Ruta 66

Hoy nos esperaba uno de los días más largos en carretera de todo el viaje. Durante 8 horas y 465 millas, recorreríamos un tramo de la famosa Ruta 66 hasta Williams, lugar donde haríamos noche. Por esa razón, a las 5:30 de la madrugada sonaba diana y, tras ponernos en pie, comenzábamos el día con un buen tazón de cereales que harían de “pre-desayuno”, pues teníamos un destino mucho más especial para nuestro “breakfast”.

Ya en ruta nos despedimos de Los Ángeles, dejando atrás sus palmeras y sus enormes autopistas, para adentrarnos en una carretera de un solo carril para cada sentido, donde en algunos tramos se nota mucho el paso del tiempo. ¡Por fin estábamos rodando por la famosa ruta 66! Aquella que siempre soñamos recorrer.

Nuestra primera parada fue en Barstow, un pequeño pueblo al que llegamos para comprar nuestra indispensable nevera de corcho en el archiconocido supermercado Wallmart. Allí, compramos numerosas provisiones para llevar en el coche durante los próximos días.

Habían pasado ya 2 horas desde que dejamos atrás Los Ángeles y el hambre empezaba a apretar. Por suerte, a tan solo 10 minutos de Barstow, se encontraba el famoso Diner donde repondríamos fuerzas, el original y emblemático Peggy Sue´s. Traspasar sus puertas es trasladarse a los años 50, con toda esa típica decoración y sus entrañables camareras, acompañados de la música de la época, haciendo que esta parada sea un imprescindible de la Ruta 66. Allí nos tomamos un sándwich y un plato de salchichas con huevos revueltos y patatas hashbrown, rematando todo ello, por si nos parecía poco, con un delicioso (y enorme) batido de vainilla. Calorías y energía por doquier para continuar la ruta.

Disfrutando a bordo de nuestro Ford Mustang (we miss you), continuamos unas cuantas millas hasta el Bagdad Café, un lugar en medio de la nada, por el que lamentablemente no han pasado los años en balde. Lugares auténticos que solo encuentras por estas carreteras.

Antes de abandonar el desierto, visitamos el cráter Amboy, un viejo volcán ya extinto, donde podréis pasear sobre montículos negros de cenizas ya fosilizadas.

El calor ya apretaba desde hacía rato y el descapotable dejó de serlo para dar paso al aire acondicionado al máximo y a la música que nos acompañaba durante cada milla. El próximo tramo hasta Oatman nos llevaría casi dos horas recorrerlo. Habíamos leído que las gasolineras no abundaban en la zona, así que decidimos parar en una de las últimas que vimos. Coincidió ser Roy´s Motel & Café, una antiquísima gasolinera con un hotel ya en desuso. Un lugar muy auténtico, medio abandonado, donde os recomendamos hacer parada, aunque sea para comprar alguna bebida al bueno de Roy y aprovechar para hacer alguna foto chula.

No pudimos entretenernos demasiado, ya que, aún nos quedaban bastantes millas por recorrer hasta destino. Así que tras hacer algunas fotos, nos pusimos en marcha de nuevo. Condujimos por paisajes realmente impresionantes y dejamos atrás California, para sumergirnos en las entrañas de Arizona, donde pasaríamos los dos próximos días.

Dos horas mas tarde ya estábamos en Oatman, un antiguo pueblo minero, perdido en las montañas, en plena Ruta 66. Este pueblo fue famoso por sus explotaciones, encontrándose aquí la mayor mina de oro de todo el estado de Arizona. Hoy, tan solo quedan sus peculiares habitantes, los burros, a los que antiguamente empleaban para transportar la materia, unas pocas tiendas de souvenirs y algún que otro bar. Estuvimos bastante rato deambulando por aquí, siendo una de las paradas que más nos gustó de todo el día. Lógicamente, está prohibido alimentar a los burritos (las crías llevan incluso una pegatina pegada en la frente para que a nadie se le olvide!), exceptuando la comida especial preparada que se puede comprar en distintas tiendas de la villa.

Realizamos unas compras en una de las tiendas de souvenirs, para así apoyar al mantenimiento de la zona. Estos lugares se mantienen gracias al paso de turistas, por lo que en cada lugar de la Ruta 66 donde hacíamos parada, intentábamos colaborar haciendo algún tipo de gasto. Creemos que esto es muy importante si queremos seguir viendo estos pueblos y las antiguas gasolineras de la zona en funcionamiento.

Nuestra siguiente parada era Cool Spring Station, una antigua gasolinera reconvertida ahora en tienda de recuerdos de la ruta. Estuvimos un rato hablando con su amable dueña, la cual nos dejó ojeando todo lo que allí vendía, mientras ella esperaba afuera con un par de personas más. Aquí empezamos a comprobar la amabilidad y confianza del pueblo americano, comenzaban a ganarse nuestro corazón. Allí adquirimos nuestra primera matrícula de coche del viaje, con la idea de intentar conseguir una de cada estado…aunque finalmente no fue posible.

Media hora más tarde llegamos a Kingman, famoso pueblo por poseer la locomotora a vapor Santa Fe. Ésta recorrió dos millones de millas, en su recorrido Los Ángeles – Kansas City y posteriormente, fue donada a este pueblo. Ahora luce intacta en un pequeño parque de la zona. En Kingman, también se encuentra el restaurante Mr. Dz, uno de los puntos de parada imprescindibles. Nosotros aún estábamos llenos de nuestro copioso desayuno en el Peggy Sue´s, por lo que, muy a nuestro pesar, seguimos adelante con la ruta.

Aunque se trata de un tramo largo para un solo día, es realmente especial recorrer esta ruta, los paisajes son impresionantes y tienen ese aire decadente, que te hace trasladarte a la época e imaginarte como sería el tráfico por esta carretera, ahora medio abandonada.

Nos quedaban tan solo 30 minutos hasta Hackberry General Store, otra antigua gasolinera reconvertida también en museo/tienda de la Ruta 66. A lo lejos comenzamos a ver cómo se formaban nubes negras y como estas iban cubriendo todo el cielo azul. Al fondo, tormenta, relámpagos y cortinas de agua. Lo peor de todo, íbamos en esa dirección. Las primeras gotas empezaron a caer apenas a unos metros de la gasolinera, y cuando llegamos allí, el viento y la lluvia que azotaban con fuerza, hicieron que nos fuese imposible abandonar el coche. Allí encerrados, ni podíamos bajarnos ni proseguir el viaje, ya que la tormenta era bastante importante. La carretera comenzaba a inundarse y los coches que pasaban, al igual que nosotros, apostaban por esperar a que el temporal amainase.

Este pequeño contratiempo, hizo que no pudiésemos visitar la gasolinera y que cuando nos volvimos a poner en ruta, todos los puntos turísticos del siguiente destino, Seligman, estuviesen cerrados. Aún así, este pueblo nos pareció muy bonito y auténtico. En él no podéis dejar de visitar The Rusty Bolt, una tienda de souvenirs, la barbería de Angel Delgadillo, Delgadillos Snow Cap donde podréis encontrar los coches de la película de Cars y sobre todo, perderos paseando por el pueblo, donde encontraréis unos cuantos rincones donde hacerse fotos con walls de la ruta 66.

Comenzaba a anochecer y aunque estábamos derrotados del largo trayecto, la satisfacción de haber pasado un día inolvidable podía con todo. Llegamos por fin a Williams, donde pasaríamos la noche, quedando como única tarea pendiente una buena cena.

Para ello, elegimos el Cruisers Café, un local con música en directo y una terraza muy acogedora, donde nos zampamos unas patatas con bacon y queso y una parrillada variada, acompañadas de una cerveza American Pierner del Gran Cañon. Atención rápida, amable y la comida ¡deliciosa!

Punto final a un día perfecto. Nos encantó el aura de este pueblo, sin demasiada gente,  con esas antiguas calles de edificios bajos y miles de tiendas y rincones que hacían alusión a la Ruta 66.

Este día decidimos, que algún día haríamos la ruta 66 completa, desde Chicago hasta Los Ángeles.

1 thought on “Día 4 – A Williams por la Ruta 66”

  1. Que penita la tormenta!! Pero es lo que decis Seligman es tan bonito que aunque este cerrado hay que parar. La próxima vez….a por un Camaro chicos!! 😉

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