Japón, Viaje 2016

Mata ne Kioto! Konichiwa Tokio!

Hoy volvemos a decir adiós a Kioto, aunque cada vez que miramos atrás y contemplamos su torre, siempre nos invade la certeza de que volveremos a vernos una vez más.

Dejar una ciudad donde siempre te encuentras a gusto, es triste. Se cierra la segunda etapa del viaje y toca disfrutar de los últimos días, ya con algo de pena por tener que abandonar de nuevo este país.

El plan para hoy era visitar Kanazawa y después, a última hora, irnos a Tokio. Pero la morriña que empezábamos a sentir por abandonar el país y solo poder disfrutar de Tokio por un día más, nos hizo volver directos y saltarnos Kanazawa por tercera vez. Así tendríamos dos días libres en Tokio para comprar y frikear.

Llegamos a nuestro querido Hotel Edoya a primera hora de la mañana y tras un rápido check-in con nuestros abuelitos preferidos, dejamos las maletas en la habitación y nos fuimos a un destino que nos encanta y que este año aún no habíamos visitado, Harajuku.

El día pasó entre visitas a infinidad de tiendas de Takeshita Dori y Omotesando y alguna de las otras calles que desembocan en éstas. Si sois usuarios de Line, en Omotesando se encuentra una tienda super chula con un montón de merchan de los personajes de Line.

Para comer, nos acercamos al Gyoza Lou, un restaurante pequeñito, típico japonés, donde poder degustar distintos gyozas. Estaba riquísimo y si volvemos a Harajuku, seguramente volveremos a comer allí. También degustamos un postre riquísimo en Pancake days, una pastelería especializada en crepes. ¡Estaban espectaculares!

Nuestro paseo por Harajuku terminó de igual manera que en 2014, en la tienda de deportes que se encuentra frente a la estación, comprando una camiseta de futbol para Fon. En cada viaje, se va comprando camisetas de distintos equipos de futbol del país.

Nos depedimos de Harajuku, no sin antes fotografiar la estación de tren, una estación preciosa de la cual queríamos tener un recuerdo, ya que, para los juegos olímpicos de 2020, tristemente, van a reformarla.

Volvimos a Akihabara, para terminar la tarde comprando y comprando. El hueco libre en las maletas empezaba a peligrar y todo apuntaba a que tendríamos que utilizar la técnica infalible de envasado al vacío de camisetas que utilizamos en el viaje pasado.

El día llegaba a su fin y terminamos cenando en un restaurante que se encuentra en el edificio UDX frente a la estación. En esta ocasión consistió en un arroz 3 delicias espectacular, un plato de ramen con un toque picante que estaba de muerte y unos gyoza para acompañar.

Esto se acaba chicos… mañana último día en Tokio.

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