Japón, Viaje 2016

Uji y festivales en Nara

Esto va llegando a su fin, penúltimo día en Kioto. Toca disfrutar a tope, ya que en cuatro días volveremos a decir Mata-ne a este país.

Parece que este año somos algo más dormilones. Nos levantamos de nuevo a las 9.30. Desayunamos camino del tren, un zumo de naranja y un melonpan, que nos compramos en el Lawson que tenemos al lado del hotel.

Hoy nos vamos a Uji. Uji se encuentra a un paso de Kioto y es conocida por el templo Byodo-in, famoso por aparecer en la moneda de 10 yenes y por tener uno de los tés verdes más valorados del país.

Llegamos a Uji, tras coger la línea JR Nara, que por ser la línea Rapid Service, nos dejó allí en escasos 20 minutos.

El calor a esas horas ya apretaba, y el trayecto desde la estación al templo, se hizo algo duro, buscando cada pequeña sombra de los edificios. Al templo, se llega desde una calle repleta de tiendas, donde podemos comprar té o degustarlo allí mismo, bien sea tomando un té normal con agua, en galletas, bizcochos, helados, etc.

Llegamos por fin al templo, pagamos la entrada correspondiente (600 yenes) y estuvimos un buen rato a la sombra contemplándolo y haciéndole fotos. No nos cansamos de capturarlo mil y una veces y es que el templo Byodo-in nos resultó super bonito.

Cuando ya tuvimos suficiente, nos dirigimos a la estación para ir al siguiente destino del día. Hoy volvemos a Nara por tercera vez. Pero la ocasión, lo hacía aún más especial. No era una visita al azar, sino que la hicimos coincidir con dos festivales que tenían lugar allí: el Daibutsuden Mantokuyo en el templo Todai-ji y el Chugen Mantoro en el santuario Kasuga Taisha.

Llegamos a Nara y nos vamos directos a un restaurante que llevábamos recomendado, no recuerdo ahora de quién, porque de Japón siempre nos leemos mil y un diarios. El restaurante se llama Tonkatsu Ganko. Allí comimos un plato super completo de tonkatsu, con sopa miso y ensalada, que fue espectacular. Riquísimo y totalmente recomendado. Así que, si vais a Nara, no os lo perdáis. Además, queda de camino al parque, por lo que no tendréis que desviaros.

Aún teníamos bastante tiempo hasta los festivales de los templos, así que, decidimos pasar la tarde descansando en el parque de Nara, interactuando con nuestros coleguis los ciervos.

Cuando ya tuvimos bastante de ciervos y de medio siesta, nos pusimos en marcha hacia la primera visita que teníamos prevista en Nara. El santuario Kasuga-Taisha, un santuario sintoísta de los más antiguos e interesantes de Japón, famoso por sus 2000 lámparas de piedra que se encuentran en el sendero que lleva de camino al santuario y por sus 1000 lámparas de bronce que se encuentran en él. Merecedor, sin duda, de una visita si te acercas a Nara. Coincidiendo con las festividades del Obon, se celebra los días 14 y 15 de agosto, entre las 18.30 y las 21 h (confirmar fechas para cada año) el Chugen Mantoro o festival de las lámparas iluminadas. Cada año, se iluminan cada una de las 3000 lámparas que allí se encuentran, como ofrenda de luz a la divinidad. El ambiente que se vive allí, con toda la iluminación eléctrica apagada, en plena noche, con todas las lámparas iluminadas por velas, es realmente especial.

Impresionados por este gran evento, nos dirigimos al gran templo de Nara, el templo Todai-ji, uno de nuestros templos favoritos de todo Japón. Por el camino, fuimos picando algo en los distintos puestos que había montados en la calle que da acceso al templo. Nos compramos unas bolitas, parecidas a las que ya nos habíamos tomando en el año 2014 en nuestra visita a los templos de Ohara… ¡cuántos recuerdos!

Llegamos al Todai-ji, donde hoy, 15 de agosto, entre las 19 y las 22 h, se celebraba el Daibutsuden Mantokuyo, festival de las diez mil lámparas, como ofrenda de luz a Buda. En él, se encienden cerca de 10.000 velas en el exterior del templo y como único día del año, se abre la pequeña ventana que se encuentra en la parte delantera del templo, desde donde se puede ver la cara de la estatua de buda gigante que se encuentra en el interior.

Sobre este festival, sin palabras. Si el templo Todai-ji ya es espectacular de día, cerrad los ojos e imagináoslo en plena noche, iluminado por la luz de 10000 velas. Sencillamente impresionante.

Con un gran cansancio acumulado por el intenso día de hoy, tomamos la línea JR en Nara a las 21.30 y una hora después ya estábamos de nuevo en Kioto. Otro día super especial, que nunca olvidaremos.

 

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